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La Fijación con Dragon Quest

La Fijación con Dragon Quest

Así que bueno… ahora soy un devoto de la escuela Dragon Quest. No me apena admitirlo. Después de años repartiendo el evangelio de Final Fantasy y Tetsuya Nomura y Hironobu Sakaguchi y toda esa maravillosa gente, me he desencantado con la última fantasía a tal grado que simplemente dije: “al carajo con esta vaina, voy a jugar algo bueno”.

Y ahora he visto la luz. 

Yo no crecí con Dragon Quest. He sido un tipo que juega Final Fantasy y Secret of Mana. Un tipo que juega Zelda. Nunca he sido un tipo que juega Dragon Quest.

No fue hasta que llegó Dragon Quest  VIII en PS2 que me di cuenta de cuál era todo el alboroto. ¿Quieres decirme que existe esta otra compañía japonesa, una “nega Squaresoft”, que hace un RPG que parece Final Fantasy pero se enfoca en dragones en vez de cristales, y que sus personajes son diseñados por el tipo que creó Dragon Ball?

Sonaba demasiado bueno para ser verdad, pero fue verídico, cuando compré una copia de aquel juego (también porque venía con un demo de Final Fantasy XII) me quedé estupefacto. No encantado o sorprendido — estupefacto. Este juego fue la epítome de aquel sentimiento cálido que no había vivido desde Final Fantasy VI en un momento en que Square estaba experimentando con sistemas de esferas con disfraces y Disney.

Cuando equipabas un arma, su apariencia física se reflejaba en el personaje y claro, muchos dirán que Final Fantasy VII o incluso Secret of Mana en SNES lo hizo mucho antes, pero este era el PS2. Los entornos del juego estaban completamente modelados y podían ser manipulados en 3D, los gráficos tenían un estilo que los hacía ver como sacados de una serie alterna de Dragon Ball, y cada locación en el mapa podía ser alcanzada a pie con diferentes escenarios dependiendo de la hora del día.

Avanza el reloj a tan sólo un mes atrás cuando visité Nueva York en mi regreso de otro viaje mochilero por Europa y ahora estoy adicto a Dragon Quest IX. Conseguí una copia usada en Gamestop y no he parado de jugar desde entonces.

La Fijación con Dragon Quest

Para un juego que salió hace 5 años en Nintendo DS, se ha mantenido muy regio no sólo en sus gráficos, sino en la cantidad de cosas para hacer y ver. Claro, la historia quizás no será tan buena como Dragon Quest VIII en mi opinión, pero aún en mi 3DS XL puedo notar que este jueguito estaba empujando las fronteras de lo que el DS podía hacer, a la vez que mejoraba en casi todos los aspectos del juego anterior.

Unas semanas atrás vi este avance para la nueva expansión de Dragon Quest X, que es un título exclusivo para Japón en PC y Wii U donde sólo puedes jugar offline por un par de horas y luego te fuerza a jugar online. Es un MMORPG.

Nunca he podido comprometerme a jugar un RPG online debido a la cantidad de tiempo y dinero mensual que hay que invertir, pero si tuviese un Wii U y el precio fuera accesible, lo jugaría con ganas. Digo, ¡miren ese avance! No sólo se ve hermoso, pero también resalta un montón de actividades que me gustaban en Final Fantasy y que ahora lastimosamente parecen ya no estar.

Coleccionar cartas, conseguir un transporte aéreo, arreglar mi equipo de pelea con múltiples tipos de personaje, descubrir armas y armadura épica, ver nuevas áreas y secretos… pareciera que describo al clon de World of Warcraft #35490, ¡pero míralo! ¡ES UNA SABROSURAAA!

De todas formas, no he terminado la historia principal en DQIX todavía (estoy enviciado creando armaduras con el alquimista antes de la batalla final), pero me dicen que el juego es bastante largo después que la historia termina, lo cual me llena de expectativa.

Dicen que lo más cercano que hay al feeling clásico de los Final Fantasy viejos es Final Fantasy XIV: A Realm Reborn. Uno de mis hermanos lo juega y parece disfrutarlo, pero yo no puedo con la suscripción mensual y aunque no fuese el caso, mi laptop probablemente no podría correr el juego con gráficos decentes.

Así que por lo pronto, me quedo matando dragones y forjando mis propias armas mientras salgo a hacer mandados en la ciudad. Los cristales y las fantasías las dejaré para cuando termine con estas asombrosas aventuras.

La Fijación con Dragon Quest