Minami Lane es un ratito chévere diseñando tu calle de ensueño

Minami Lane es un ratito chévere diseñando tu calle de ensueño

Doot y Blibloop destilan el management sim a su expresión más minimalista y coqueta.

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Después de dos meses tirando el hacha y gritando en God of War: Ragnarok, necesitaba enjuagar mi paladar de birria con algo más ligero, así que me dio por meterme a planeador urbano en Minami Lane y mi apuesta no decepcionó.

Minami Lane toma el concepto de un simulador de gestión (“management sim” en inglés), juegos donde usualmente tienes que diseñar el funcionamiento de toda una ciudad o país, y lo reduce a una sola calle donde debes manejar recursos para asegurar que sus habitantes vivan felices.

Siempre me ha gustado el concepto de manejar una ciudad, pero en práctica encuentro que estos juegos me cansan después de pocas horas porque todo se ve desde lejos y no hay una narrativa explícita. Minami Lane tampoco tiene una historia per se, pero lo compensa con la relación que existe entre sus edificios.

Sí, sé que suena raro, pero lee.

El boba es el corazón de tu barrio

A diferencia de juegos como Sim City o City Skylines, donde tus objetivos son repartidos en un solo “nivel” continuo, Minami Lane te presenta cinco niveles, cada uno con su misión particular explicada por una adorable tanuki llamada Ema.

El primer nivel te reta a montar una tienda de boba en menos de 12 días. Suena fácil, pero la tienda solo puede existir una vez que tu calle tiene 15 habitantes y una satisfacción del 75%. Estos requerimientos harán que rápidamente entiendas que no puedes crear edificios a lo loco y que debes seguir un orden para crear espacios que no solo den dinero, sino que también se sientan acogedores para la población.

Cada nivel introduce nuevas mecánicas, edificios y objetivos, pero nunca sentirás presión por temas de tiempo o dificultad a menos que tengas una personalidad completista como yo, en cuyo caso te estresarás un poquito al pensar en cómo lograr el objetivo opcional de forma eficiente.

Conoce a tu gente

Algo que me gustó muchísimo de Minami Lane es su enfoque a conocer los habitantes de mi calle. No me refiero a conocerlos personalmente como en Stardew Valley o Animal Crossing, sino más bien a conocerlos como grupos de habitantes.

En cada calle hay dos tipos de gente: los jóvenes y los mayores. Cada uno tiene gustos distintos y el juego te exhorta a que los incluyas a todos en tu oferta de restaurantes, bares y tiendas. Así es como creas una calle que tenga un lugar de ramen para viejos (con un menú chapado a la antigua) y otro para gente joven (con precios más baratos).

Esta idea va a la par con la fachada de tus establecimientos, la cual puedes ajustar para atraer más clientela (lo cual da más ingresos) o aumentar la belleza de la calle (para mejorar el nivel de satisfacción). Cuando recién comienzas el planeamiento, es más preferible una opción sobre la otra dependiendo del objetivo de la misión.

Que el juego permita semejante grado de atención a segmentar audiencias y fomentar la diversidad de locales se debe directamente a la decisión de gestionar una sola calle y no una ciudad con cientos de cuadras. Es detallista y funciona a la perfección con las vibras que el juego quiere transmitir.

Donde yo querría vivir

Mi pareja y yo nos hemos recién mudado a una nueva área de la ciudad. Todavía vamos por la segunda semana viviendo aquí y el área es muy diferente de dónde solíamos estar; se siente mucho más afluente aunque solo sea por unas cuadras a la redonda.

El fin de semana me di a la tarea de pasear por el nuevo barrio solo para tomar nota mental de los edificios. Dónde queda el gimnasio. Dónde está el hospital más cercano. Cuántas abarroterías (acá les llaman supermercats) hay cerca.

Hay una sensación muy inquietante y divertida que me da el perderme en un espacio urbano, y deambular por las calles de mi nuevo barrio activó todo eso en mi cerebrito peatonal, no muy distinta de lo que sentí jugando Minami Lane.

Los edificios están ilustrados en aquel estilo ya reconocible de Blibloop, el cual descubrí por primera vez jugando Milki Delivery. Todo tiene un feeling japonés mezclado con influencias occidentales y realmente se siente como si estuviese diseñando la calle donde me gustaría vivir.

Si tuviese que criticar algo sería la ausencia de ciertos edificios como una sala de maquinitas, un videoclub para alquilar películas o un cine puro y duro donde pudiese escoger la cartelera. No hay de estos cerca de mi nuevo apartamento real así que buscaba un escape en el mundo virtual, pero no importa.

Minami Lane está disponible en Steam para PC y Mac en español (de España) con excelente soporte para controles. Es un divertido viajecito de 5 horas y lo recomiendo sin reservas.

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