En el futuro de The Ghost in the Shell nadie está a salvo. Esto es lo que la mayor Motoko Kusanagi aprende en el mejor episodio de la nueva serie basada en el manga esencial de Shirow Masamune, y que muchos fans consideramos su adaptación más fiel hasta la fecha.
El sexto episodio, titulado “Trueque Tonto”, estrenó el 11 de agosto y hasta hace poco era el episodio mejor valorado de la serie en IMDB con justa razón.

La cazadora se vuelve presa
La trama tiene a nuestra protagonista huyendo de un tal Toru Soma, un terrorista con sed de venganza a quien Kusanagi falló en matar cuatro años antes. Soma sabe a lo que se enfrenta y por tanto viene armado con todo lo que puede, y no solo me refiero a un tanque de verdad.
Al comienzo del episodio, Kusanagi y su novio, un miembro de la Sección 1, sobreviven a una bomba en su apartamento, poniendo a su jefe Aramaki y la Sección 9 en estado de alerta. Aramaki no pierde el tiempo en idear un plan para proteger a su jugadora estrella, demostrando un nivel de apego que la serie no nos había mostrado antes.
Más adelante, el novato Togusa y Kusanagi son perseguidos hasta un almacén por matones que asumían fueron contratados por Soma, pero como esto es The Ghost in the Shell la trama nunca es tan sencilla. Los matones resultaron ser miembros de la Sección 1, incluyendo al novio de Kusanagi.
El final del episodio tiene a una Kusanagi descargando un revolver en la cara de Toru Soma con el único brazo que le queda, apenas sobreviviendo gracias a la acción rápida de su equipo y mucha suerte.
Neo Noir
Este episodio funciona en muchos niveles porque utiliza todo el andamiaje que la serie ha montado en los episodios anteriores.
Al igual que la audiencia, Toru Soma sabía que hay una enemistad política entre las varias secciones de la seguridad pública y la usó para convertir a Kusanagi en un objetivo a cambio de información para atrapar al buscado traficante de drogas, Anaconda.

Kusanagi, que siempre se muestra como una espía capaz y en control, en esta ocasión es incapaz de prever todos los ángulos por los que la atacan. La chica logra salir con vida porque Aramaki es extremadamente bueno en su trabajo, logrando la retirada de la Sección 1 y asegurando un arma capaz de hacerle frente al tanque de Soma.
Todo esto ocurre mientras el show nos regala momentos jocosos como Batou desarmando su carro entero porque no quiere ser el hazmerreír del escuadrón anti-bombas; y emplea a todos los miembros de la Sección 9, incluso dándole a personajes poco vistos como Borma un momento importante.
No cabrees a la mayor
En un mundo perfecto, todos los episodios de The Ghost in the Shell tendrían este nivel de drama junto con acción deliberadamente tensa y catártica.
Esta narrativa solo puede funcionar cuando presionas a tus personajes de tal forma que ya no tienen más opción que salir de sus roles y adaptarse a la situación. Kusanagi podrá ser la líder efectiva de un equipo lleno de gente altamente competente, pero incluso ella puede ser doblegada por un enemigo capaz.

Me encantó ver como la Sección 9 se puso a la altura de la situación para proteger a uno de los suyos, y ver a Aramaki incluso sacar un revolver para forzar al jefe de la Sección 1 a retirar a su equipo hizo que se me inflara el pecho de orgullo.
En 22 minutos, el show nos cuenta una historia excepcional llena de intriga, acción y un final de película donde Kusanagi demuestra por qué es la perra más mala de esta serie y nadie debe dudarlo jamás.







