Pillé la adaptación al manga de Witch and Mercenary (Majo to Yōhei) porque había leído cosas buenas de la novela ligera de Kaeru Chōhōkiteki. Digo, la sinopsis sola me hizo querer comprar los primeros tres volumenes (¡en japonés!) de golpe:
“Nada en este mundo es más peligroso que una bruja. El epítome del miedo y el terror, pueden convocar inundaciones por capricho, conjurar bolas de fuego del aire o incluso destruir países enteros de la noche a la mañana. Incurran en su ira, y nadie estará a salvo. Al menos, eso es lo que todos piensan, y es la razón por la que todos quieren a Siasha muerta. Después de otra batalla violenta por su vida, se une a Zig, un mercenario, y parten hacia tierras desconocidas para encontrar un lugar donde pueda vivir en paz. Pero, ¿podrá la pareja hacerle frente a la magia perdida y las monstruosidades viciosas que se avecinan?”
¿Suena brutal, no? ¡Claro que yes! Me tiré de cabeza esperando una historia épica sobre un mercenario protegiendo a una poderosa bruja, intentando escapar de un presente aterrador.
Encima, el manga ilustrado por Makoto Miyagi tiene un estilo absorbente, con diseños de personaje atractivos y lo que es más, la historia original ya concluyó así que ya sé que este manga no se extenderá irá a las decenas de volúmenes.
Estaba emocionado por sumergirme en esta nueva historia, pero al acabar sus primeros 3 volúmenes quedé tristemente decepcionado y necesito escribir sobre esta vaina para quitarme el mal sabor en mi cerebro.
La pareja dispareja
Ahora que ya te di la idea, te enseñaré la realidad para que juzgues si me perdí de algo.
Witch and Mercenary es el cuento de Zig Crane, un mercenario alto y corpulento de cabello blanco, con la cara y músculos llenos de cicatrices. Un guerrero a sueldo, la historia rápidamente establece que este tipo es más capaz que el contratista promedio gracias a su gran capacidad de observación, la cual parea con una excelente técnica blandiendo una guja de doble filo.
Cuando conocemos a Zig, él es contratado para unirse a un escuadrón militar que está por asaltar la casa de una bruja. En la batalla que sigue, todos mueren excepto Zig, quien logra esquivar los ataques mágicos de la hechicera hasta acercársele lo suficiente para detenerla.
Resulta que la bruja se llama Siasha y a pesar de tener el aspecto de una joven de 20 años, en realidad ha vivido al menos 200. Siasha está cansada de que la persigan y solo quiere vivir tranquila. Por eso le pide a Zig que sea su guardaespaldas.
A pesar de que Siasha ha vivido por siglos, no se ha relacionado con mucha gente y por eso desconoce el mundo que la rodea o cómo funciona. Zig, al contrario, resuelve todo usando la lógica y, aunque tiene 20 años, lo presentan como tipo calculador, rígido y curtido.
Aquí se establece la dinámica de compañeros de viaje, pero me choca que Zig protege y educa a Siasha cual padre a su hija. Los roles rara vez se revierten fuera de combate, creando la sensación de que por más poder que Siasha posea, siempre dependerá de Zig para sentirse feliz.
Más adelante, Siasha comienza a tener sentimientos más profundos por Zig, quien no solo la protege sino también es su ancla social a este mundo. Como es de esperar, Zig ni se entera y poco a poco me pintan una escena que ya he visto cientos de veces.
Ojo, no es un isekai
Por momentos, Witch and Mercenary tiene los rasgos de un isekai, aquel género que ha saturado el manga y anime a tal punto que la editorial Kadokawa reportó pérdidas abismales porque hay un “alza de títulos carentes de originalidad o calidad”.
En el isekai, el protagonista queda metido en un mundo fantasioso donde usualmente ocurre algo absurdo. Puede ser que acabe en un universo que funciona como un juego de rol o cosas más locas como reencarnar en una máquina dispensadora.
Con un escalafón tan amplio para contar cuentos, es totalmente comprensible que muchos autores quieran subirse al bus tratando de innovar en el género. El problema es que no importa cómo comiencen, al final todos los isekai terminan con el protagonista rodeado de mujeres que se lo quieren culear.
Sí, incluso el de la máquina dispensadora.
Witch and Mercenary no es un isekai, pero por poco:
- Zig y Siasha se van a otro continente donde la magia es común y no solo exclusiva de las brujas. ¡Además, hay otras razas! (¡Weeee!) Pero solo hay humanos blancos (¡Buuuuuu!)
- Siasha se une a un gremio de aventureros, encontrando una vocación matando monstruos cada vez más fuertes para ganar niveles.
- Van formando un grupo de amigos que los ayudan en dichas cacerías de monstruos.
A medida que iba leyendo, la trama se tornaba más rutinaria y me recordó a otras series que comenzaron fuertes y poco a poco cayeron exactamente en lo mismo, como The Rising of the Shield Hero y Goblin Slayer.
No veré la adaptación al anime
Otra razón por la que quise leer el manga fue porque Bandai Namco anunció que Witch and Mercenary tendrá su adaptación al anime obligatoria producida por 8-Bit.
Ahora que ya sé para dónde va la historia, realmente no me siento motivado a ver el anime. Encima, el trailer con el que anunciaron el proyecto tampoco me voló la cabeza como esperaba.
En este caso, lo único bueno de haberme adelantado a leer el manga es que me ahorraré una buena cantidad de horas dedicando mi tiempo a otra cosa.
Quizás la novela ligera en que se basa tiene prosa con chispa o caracterizaciones de personaje más elaboradas. No sería la primera vez que la adaptación de un libro al cómic falla, pero espero que aquellos que leyeron el material de origen hayan salido mucho más satisfechos.







