Debo admitir que llevaba rato sin jugar un RPG que se sintiera tan “tradicional” como Dosa Divas. Esto es quizás un testamento a lo variada que se ha vuelto mi dieta de gaming, pero el nuevo juego de Outerloop Games rascó una picazón que tenía desde hace bastante tiempo con un plato que solía comer de sobra cuando era más joven.
En términos de su gameplay, Dosa Divas sabe exactamente lo que es: un JRPG donde juegos con los mismos tres personajes de principio a fin. Cada personaje puede equipar un arma, un item de defensa y un accesorio. Si presionas un botón a tiempo cuando atacas o defiendes recibes un bonus dependiendo de la situación.
Cuando alcanzas cierta cantidad de puntos de pelea, puedes hacer un ataque grupal devastador.
Dosa Divas no busca reinventar recetas clásicas con sus mecánicas. En vez, se apoya astutamente en lo que ya conocemos para enfocarse en innovar a través de su historia y las relaciones entre personajes.
Un cuento wholesome
Samara y Amani son dos hermanas que regresan a su pueblo natal de Meyndish (¿la cogiste?) junto a su mecha, Goddess, un robot espiritual que las transporta y también pelea. Al llegar, descubren que su hermana menor, Lina, ha creado una mega-corporación que vende comida procesada en tubos.
La corporación ha contratado a mucha de la gente del pueblo, convirtiéndolos en empleados sin mente incapaces de cocinar o pensar por sí mismos. En este mundo, la gente ha olvidado la importancia de las tradiciones culinarias y del poder que la comida tiene para unir a la gente.
Así pues, las dos protagonistas se disponen a restaurar el orden y hacer recapacitar a su hermana menor a la vez que nuevas revelaciones salen a la luz sobre por qué se marcharon del pueblo y qué pasó con el restaurante familiar que solía ser el núcleo de la familia.
Como era de esperarse con Outerloop, en la trama hay un elenco lleno de personalidades y trasfondos bien definidos los cuales complementan muy bien su historia y a la vez se entrelazan con el gameplay.

Caminar, combatir y comer
Todo en Dosa Divas gira en torno a la comida. No, en serio. Aunque hay exploración y combate, la primera mecánica que el juego nos enseña es cómo cocinar, pero ojo, no se trata de hacer cualquier cosa.
Aquí vamos a cocinar dosas, el plato típico del Sur de Asia que requiere de varios ingredientes que encontrarás a medida que exploras o ganas batallas. Con la ayuda de Goddess, entrarás en una secuencia de mini-juegos donde usarás las palancas análogas para revolver y presionarás un botón repetidamente para sazonar, entre otras cosas.
Los platillos que hagas te pueden servir para avanzar la trama o para consumir en peleas y, dependiendo de tu destreza, una dosa te puede quedar normalona o exquisita, afectando los beneficios que dará cuando la comas.
En Dosa Divas, existen cinco diferentes sabores que afectan el ataque y la defensa en formas divertidas. Cada enemigo se alinea con un sabor (dulce, picante, etc.) y cada personaje que controlas también tiene ataques que inducen un sabor. Para ser eficientes en combate, debemos utilizar ataques cuyos sabores coincidan con el alineamiento del enemigo, y si lo hacemos bien, nuestros contrincantes quedarán rellenos sin poder defenderse.
Encima, puedes infligir puntos de daño adicionales si presionas el botón indicado justo al momento en que tu ataque impacta con el enemigo. Y lo mismo funciona al revés, un toque de botón en el momento preciso puede reducir el daño que recibes y salvarte la vida.
Estas mecánicas hacen que jugar no se sienta tan inercial, ya que vas a necesitar prestar atención incluso en las batallas pequeñas.
Aunque esta es la manera en que los creadores prefieren que juegues, no tienes por qué hacerlo así. Las opciones te permiten ajustar o remover del todo la necesidad de presionar botones repetidamente o de rotar las palancas análogas, haciendo que el juego pueda disfrutarse por más personas de forma elegante.
A medida que vas ganando peleas, subirás de nivel y podrás decidir si alocas tus puntos de mejora a tu ataque, HP o habilidades especiales. En este aspecto, Dosa Divas es muy similar a Super Mario RPG o, si quieres un ejemplo más reciente, Clair Obscur: Expedition 33.
También hay formas de desbloquear habilidades explorando. Por ejemplo, puedes reparar puentes y estructuras, alimentar a la gente que encuentres en aprietos o quitar la odiosa publicidad de Linaworks que hay regada por el mundo.

Comida rápida de la buena
Con un tiempo de juego rondando entre las 8 y 12 horas, Dosa Divas es una aventura con una historia bien contada, combate divertido y un mensaje positivo que no decepciona cuando llega la hora de pagar.
Todas sus ideas refuerzan la premisa de que apoyar a nuestros negocios locales y servir activamente a las comunidades que ocupamos mejora el mundo que nos rodea y cómo la gente se siente.
Es corto, es dulce y aunque probablemente no volveré a jugarlo, te lo recomiendo para limpiar tu paladar si tienes rato sin probar un clásico con un giro refrescante.







