Shin Zero es la nueva serie limitada escrita por Mathieu Bablet (Shangri-La, Silent Jenny) e ilustrada por Guillaume Singelin (Frontier, PTSD), la cual cuenta de un grupo de adolescentes viviendo en un mundo post-kaiju, donde los héroes sentai tipo Power Rangers se han vuelto tan comunes y poco apreciados como los repartidores de comida de Uber Eats.
Saliendo de una campaña exitosa de Kickstarter, los creadores han logrado crear un mundo con una historia robusta y personajes que se sienten reales en muchas maneras.
Shin Zero #1 expone la densa historia que rodea a nuestros protagonistas y, aunque se siente cohesivo, la narrativa tiene una que otra arruga que lo hace difícil de arrancar.

Rent-a-Ranger
En Shin Zero, la sociedad ha normalizado al sentai ranger: héroes de colores que usan cascos y pelean usando artes marciales, al punto que su labor ha sido comodizada en trabajos de corta duración.
Es normal ver a un ranger vigilando una tienda o haciendo de seguridad en una discoteca. Es un trabajo como cualquier otro que incluso se vende como una alternativa para estudiantes recién salidos de secundaria con poca experiencia laboral.
Es en este marco donde aparece el primer obstáculo. Si no eres fan, o no creciste con héroes como los Power Rangers, tendrías que leer un poco para enterarte del contexto en que ocurren los eventos del cómic.
En ese sentido, la trama de Shin Zero apela a la nostalgia de ciertas generaciones específicas que crecieron viendo Kamen Rider, Star Rangers o incluso Detective Motorizado Jiban.
Si pasas este primer bache en el camino, lo más probable es que Shin Zero ya tenga tu visto bueno y que solo quede la curiosidad por saber si su historia funciona o no.
Un equipo disparejo
La trama se centra en un grupo de adolescentes, algunos de los que han estado trabajando como rangers desde algún tiempo.
Nuestra introducción a este mundo ocurre a través de los ojos de Warren, un muchacho muy inteligente que decide convertirse en un ranger a pesar de tener una beca que le paga sus estudios universitarios.
Verán, Warren siente algo por su vecina Helöise, quien se ha vuelto ranger recientemente y a la que parece no importarle mucho que los caminos de ambos se estén separando.

Sin querer, Warren y Helöise terminarán viviendo juntos en un apartamento con otros tres rangers gracias a Satoshi, un muchacho idealista, cuya única meta en la vida es hacer que la sociedad vuelva a respetar a los rangers como antes.
Como era de esperarse, las interacciones entre los miembros de este grupo disparejo conforman la mayoría de este primer volumen y son más interesantes que la acción, de la que en realidad no hay mucha.
Drama tecnicolor
Individualmente, cada miembro del equipo tiene su carácter, problemas y anhelos. Las historias de algunos son más serias que otras, pero en general todos son personajes con aspectos realistas en este mundo caricaturesco.
Mucho del humor que aparece en las páginas viene de las interacciones típicas de adolescentes arrechos y llenos de emociones complicadas y, al igual que las series que lo inspiran, Shin Zero brilla más cuando sus colores se mezclan entre sí.
Es aquí donde el cómic “agarrará” a todo el que no sea fan del tokusatsu o esas otras ñamuras.
Warren es el personaje que más logramos conocer durante la historia, lo cual te hará sentir de cierto modo considerando cómo acaba el cuento en este primer tomo.
Mi esperanza es que la narrativa comience a explorar más de las cosas raras e interesantes que vi en los demás personajes, quiene tienen vidas radicalmente diferentes cuando no están usando sus uniformes de colores.

Veredicto
Como una introducción, Shin Zero #1 logra exponer su interesante mundo y personajes, pero los eventos llegando al final de este primer volumen se sienten un poco forzados para el tono realista que sus creadores nos tratan de dar.
Es una dicha entonces, que las ilustraciones de Singelin elevan la narrativa y nos mantienen pasando página con ángulos dinámicos y paneles rellenos hasta el último detalle.
Este es un cómic francés de cabo a rabo, tanto en su temática como en su ejecución y, aunque no todo encaja como me gustaría, el resultado todavía es divertido de leer y altamente recomendable. Ojalá que el siguiente tomo no demore en llegar.







