Mientras que las grandes empresas de la industria tratan de convencer a sus inversionistas y jugadores de que la inteligencia artificial generativa (GenAI en inglés) salvará la producción de sus juegos, los desarrolladores pequeños venden la ausencia total de IA como un punto a su favor.
La IA generativa permite hacer cosas como crear líneas diálogo hablado usando la voz de un actor real, crear modelos 3D como armas o artículos cosméticos y generar imágenes promocionales.
En teoría, GenAI podría ahorrarle tiempo y dinero a un estudio con pocos recursos para hacer que sus juegos luzcan y se sientan más pulidos en un mercado que cada vez se vuelve más competitivo y difícil de navegar.
En la práctica, y sobretodo en empresas grandes, la IA generativa ha sido asociada a despidos y una necia insistencia en exagerar los beneficios de esta tecnología como una panacea que ayudará a que más juegos crucen la meta final.
En resumen: una herramienta que hace que crear juegos sea más barato y por tanto dé más dinero.
Todo es relativo
¿Cómo es posible que el lado con más dinero en la industria aplauda una tecnología que el otro lado, usualmente poblado por gente que hace juegos innovadores y con poco dinero, repudia con pasión?
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