Después de 20 años, por fin jugaré The Legend of Zelda: Twilight Princess en serio

Después de 20 años, por fin jugaré Twilight Princess en serio

Este año por fin tacharé de la lista el Zelda que se me escapó.

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Esta semana ha sido una de nostalgia, tanto por cosas que nunca gocé como por cosas que quise gozar y nunca pude.

En noviembre 2006, el empleado en la tienda Felix B. Maduro me habla del Nintendo Wii y me convence de hacer una compra impulsiva, pero sorpresa: se agotaron todas las unidades.

Me fui de la tienda triste, pero no con las manos vacías. Como un acto de compromiso, me compré The Legend of Zelda: Twilight Princess. Mi lógica me dijo que, habiendo gastado los $50 que costaba, tenía que comprar un Wii tarde o temprano o sino mi dinero se iría a la basura.

Casi un año más tarde, mi vida se había vuelto más difícil al dejar mi cómodo trabajo de supervisor en un call center. Estaba trabajando en una agencia publicitaria y no tenía tiempo para más nada excepto dormir.

El día del Wii nunca llegó.

Por primera vez en casi dos décadas, no hubo consola de Nintendo en mi casa y lo que es peor, esto ocurrió justo en el momento en que todo el mundo parecía tener la más nueva consola que tenía hasta a abuelitas jugando por primera vez.

La era del Wii me pasó completamente de largo, pero en casa al menos había un PlayStation 2 y eventualmente un PS3 (prestado, pero no importa).

Hay un sinnúmero de títulos de Wii que nunca he jugado, especialmente los títulos exclusivos de Nintendo como los Mario Galaxy, y posiblemente puedo morir sin jugarlos, pero Twilight Princess es una yaga que me sigue molestando. O al menos así era hasta hace 5 días.

Esto es Nintendo viejo

Me hace gracia tocar Twilight Princess, un juego que en 2026 cumple 20 años, por primera vez teniendo la perspectiva que da el haber gozado libremente de los títulos más recientes.

Lo primero es aclarar que estoy jugando Twilight Princess HD, la versión actualizada que salió para WiiU en 2016, así que teoría podría decir que estoy jugando en el 10mo aniversario del juego.

Aún así, la diferencia entre Twilight Princess y Breath of the Wild es como hablar del sol y la luna.

Twilight Princess se siente super lineal a pesar de que su historia ocurre esencialmente en una versión más expansiva del mapa de Ocarina of Time.

Digo que esta es la primera vez que he intentado jugar este título seriamente, porque en 2012 intenté jugar la versión original de Wii y me aburrí por lo prolongada que es su introducción. Me tomó casi una hora llegar al calabozo de tutorial y eso que contaba con una guía a mi lado.

¡Encima hay un montón de texto! Este juego te agarra de la mano en cada esquina y quiere que aprendas la teoría antes de intentar hacer nada por tu cuenta.

Compara esto a Breath of the Wild, donde simplemente te sueltan en un mundo inmenso sin decirte nada excepto cuando interactúas con algo; y aún así la explicación llega después de la acción, no antes.

Dramático

Antes de comenzar Twilight Princess, me puse a jugar Tears of the Kingdom por unas 10 horas, más que nada porque TOTK me relaja y quería saber si podía terminar las partes iniciales del juego de una forma diferente a como lo hice la primera y única vez anterior.

Con Twilight Princess está claro que no importa cuántas veces lo comience, mis primeras horas con el juego siempre serán casi idénticas. Y las tuyas también.

No es algo malo. Si has jugado Ocarina of Time o incluso A Link to the Past, la progresión se siente familiar porque a estas alturas en su existencia, Nintendo opera bajo normas muy rígidas de lo que un Zelda debe ser.

Es importante considerar que Twilight Princess comenzó su desarrollo entre 2002 y 2003, más o menos al tiempo en que Hiroshi Yamauchi se jubiló de su puesto y Satoru Iwata asumió la presidencia de Nintendo, haciendo cambios de los cuales el más clave fue quizás promover a Shigeru Miyamoto a la junta de directores de la compañía.

Twilight Princess originalmente buscaba expandir la visión de Ocarina of Time con cosas como el combate a caballo o gráficos más realistas, las cuales no eran posibles en el Nintendo 64.

Después de 6 horas, yo digo que lo lograron. Las primeras aventuras de Link en este nuevo Hyrule me dieron a probar un cerro de actividades, desde convertirme en un lobo y escapar de una cárcel hasta luchar sumo y sí, el susodicho combate a caballo en un duelo épico sobre un puente construido aparentemente sin normas de seguridad.

Si hablamos de Nintendo antes y Nintendo ahora, podría decirse que Twilight Princess es un Zelda “tradicional” que sigue las normas impuestas por la vieja guardia de Nintendo. Está marcado por un diseño rígido.

Sigue siendo Zelda

Por todas las quejas que pueda tener sobre el juego, lo cierto es que Twilight Princess tiene momentos que solo un juego de The Legend of Zelda puede producir en mi cabeza.

Es la sensación gratificante que da el resolver un rompecabezas o derrotar a ocho bulblins a la vez solo para ver a Link hacer piruetas con su espada y envainarla. Fuck yeah.

El juego también baila con la noción de que Link y Zelda no son necesariamente amantes. En esta historia, Link es un campesino que ya parecía tener cierta tensión amorosa con Ilia, la hija del alcalde de la pequeña aldea en que viven. Zelda es presentada como la realeza que es, con un cierto aire de superioridad.

Este Zelda es tan Zelda que incluso hay una molesta acompañante encarnada por Midna, la odiosa diablilla que al comienzo solo antagoniza e insulta a nuestro héroe sin razón.

20 años después, ya he visto varios spoilers sobre qué pasa en la historia, pero cada vez que absorbo información de este juego se crean lagunas mentales que espero me permitan apreciar una que otra sorpresa en mi aventura.

Acabo de terminar el segundo calabozo en las Minas Gorón y una vez que haya completado los tres calabozos iniciales escribiré otra nota sobre mi progreso.

En el 40mo aniversario de Zelda, escogí Twilight Princess por ser supuestamente uno de los títulos más oscuros en la saga. Por ahora no he visto mucho que me vuele la cabeza (de nuevo, esa perspectiva corta por ambos lados), pero sí veo por qué estuve en lo correcto cuando me emocioné y lo compré en un arrebato todos esos años atrás.


Estás leyendo Late Lando, la columna donde hablo de juegos a los que llego tarde porque tengo 40 años, deudas, una novia y a veces no tengo plata pa’ jugar vainas nuevas.

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