El 9 de agosto, los lectores de la revista Shonen Jump en Japón quedaron sorprendidos al ver un manga completamente nuevo del autor de My Hero Academia, Kohei Horikoshi, llamado Quit Laughing, Shijima (Deja de reírte, Shijima). El manga, que por ahora es un one-shot, se vendió como “un cuento de horror donde un niño conoce a una niña”.
El pasado 5 de agosto se cumplieron 2 años desde que Horikoshi puso fin a su mega-popular obra, My Hero Academia, después de 10 años. En 2022, poco antes de concluir aquel libro, el mangaka expresó su interés en crear una historia de horror con nuevos personajes y Shijima es el resultado.
Hasta aquí todo bien, excepto por un detalle: Quit Laughing, Shijima es una historia de acción sobrenatural, no de horror.
Hace unos días me senté a leer el cuento que actualmente puedes leer gratis en español aquí y aunque lo encontré entretenido quedé un tanto desconcertado por la forma en que este nuevo libro fue hypeado.
Te aconsejo que lo leas antes de seguir abajo.

Camino conocido
Azumi es un estudiante de secundaria que recién se mudó a Konoshiro, una ciudad con alrededor de 3 millones de habitantes, situada en una costa en forma de cuenca.
En su nueva escuela, todos hablan de Shijima, una chica que siempre anda reída y a la que Azumi percibe como la muchacha más popular de todo Konoshiro. Obviamente, el pelao gusta de ella, pero no tiene el valor para decírselo.
A medida que avanza la historia, aprendemos que la ciudad tiene una maldición que requiere que cada cierto tiempo sacrifiquen a una joven para apaciguar al demonio que vive bajo la cuenca.
Esta tradición solo la conocen ciertas familias viejas en la ciudad, quienes han perpetuado la horrenda práctica por décadas, pero Azumi logra deducir que Shijima ha sido escogida como el siguiente sacrificio.
El horror viene al enterarnos que la ciudad entera sabe que Shijima ha sido escogida para este ritual, pero todos están OK con esto, incluso sus padres quienes se muestran más preocupados por el dinero que recibirán a cambio de sacrificar a la niña.
La tradición ha sido normalizada a tal punto que fue la abuela de Shijima quien envió una carta para postularla a este gran “honor”.

La trama se transforma
Los que han seguido a Horikoshi saben que el fuerte del autor está en contar historias con impacto emocional. Quit Laughing, Shijima no es la excepción, ya que aunque su historia es corta, la misma va apilando capas para que estos personajes nos importen.
Cerca del climax, un flashback nos revela que cuando Azumi conoció a Shijima sus compis de clase se burlaban de ella por sus dientes y solo dejaron de molestarla porque la chica fue elegida para apaciguar al demonio. Antes de eso, Shijima siempre escondía la sonrisa.
En esencia, la niña comenzó a reír porque todos a su alrededor empezaron a tratarla diferente y a hacerla sentirse importante. La coerción emocional fue tal que Shijima se convenció a sí misma de que dar su vida por el ritual sería su más grande logro.
Azumi, indignado al ver como todos sus amigos se resignan a dejar a Shijima morir, se va a rescatarla. Así es como después de una secuencia de acción que incluye una persecución en moto y un garfio hecho de hueso, todo culmina con ambos jóvenes declarando su amor en una batalla climática que salva a Shijima y acaba con la maldición.
Es un buen comienzo
Quit Laughing, Shijima es una historia competente apoyada por el excelente arte de Horikoshi, quien se nota que ha seguido mejorando su talento en sus dos años de ausencia.
La historia tiene todo lo que necesita para convertirse en la siguiente obra serializada del autor, aunque camine por tablas que ya lo hemos visto pisar por una década. Coño, el panel final tiene a Azumi parado en una asotea de forma no muy disimilar a Izuku Midoriya.
Lo que me parece incongruente es que lo tachen como un cuento de horror cuando los personajes, la acción y la trama apuntan más a lo que el autor ya sabe hacer bien. Para que fuese horror tendría que haber mucho más chicha y limoná.
Aún así, no voy a dudar que si el día de mañana se salen con un anime de esta vaina, lo voy a ver aunque sea para no quedarme sin saber de qué me pierdo.







