El pasado octubre, Warner Bros. Discovery (WBD) abrió las puertas a una subasta para deshacerse de su brazo de streaming y estudios, el cual incluye marcas como Warner Bros. Pictures, DC Studios, HBO y más. Después de una guerra agresiva contra Comcast y Paramount, Netflix ha comprado Warner Bros. por $82.7 mil millones de dólares.
Sobre el fin de semana, escucharás sobre todas las propiedades intelectuales que Netflix, el servicio de streaming pago dominante en Estados Unidos y Latinoamérica, ahora posee.
Netflix ahora es dueño de los derechos televisivos y fílmicos de Harry Potter, Looney Tunes, Friends y Game of Thrones. Ah, y eso sin contar que también adquirió todo el panteón de DC (sí, hasta los cómics) y Cartoon Network. La lista es larga.
En su nota de prensa, la empresa alardea: “franquicias, programas y películas tan queridas como The Big Bang Theory, Los Soprano, Juego de Tronos, El Mago de Oz y el Universo DC se unirán al extenso portafolio de Netflix”, pero no menciona nada sobre los estudios de videojuegos que vienen con el trato.
Movidas raras
A comienzos de esta semana, Netflix dejó ir a Spry Fox, el estudio de Seattle, que adquirió en 2022 y se encontraba trabajando en un nuevo juego masivo online llamado Spirit Crossing.
Spry Fox es lo que quedó después en octubre de 2024 Netflix cerrara Team Blue, su estudio en california que armó con veteranos de Overwatch, Halo, Call of Duty y God of War.
Supuestamente, Team Blue crearía la gran apuesta AAA de Netflix: un juego de alto presupuesto pensado para múltiples plataformas.
Entre 2022 y 2023, Netflix fue de puerta en puerta pillando personal cotizado de otros estudios como Chacko Sonny, un productor ejecutivo de Blizzard que ayudaría a crear Team Blue; Joseph Staten, un reconocido creativo que llevaba años trabajando en Halo dentro de Bungie y 343 Industries; y Rafa Grasetti, el legendario director de arte que tenía una década trabajando en Sony Santa Monica y fue instrumental en revivir la franquicia God of War.
Estos son solo algunos de los miembros notables. El fichaje de Team Blue incluía mucho más personal de rango superior en otros estudios, dando la impresión de que Netflix iba en serio con esta iniciativa.
Un año después de contratarlos, Netflix cerró el estudio tras una reestructuración interna que reemplazó a Mike Verdu, el encargado de la división de juegos, por Alain Tascan, el vice-presidente ejecutivo de desarrollo de videojuegos de Epic Games.
Verdu ya no está en Netflix.
Por suerte, el futuro de Spry Fox no irá por el mismo camino de Team Blue. Spry Fox volverá a ser propiedad de sus fundadores, David Edery y Daniel Cook, como era antes de la adquisición de Netflix.
Con esto dicho, estos son dos proyectos de videojuegos que el gigante de streaming ha intentado sin nada que mostrar por todo el esfuerzo. Esto apunta al problema evidente.
Netflix no sabe qué hacer con videojuegos
Históricamente, Netflix se ha tropezado varias veces tratando de incluir un catálogo de videojuegos dentro de su app para ver series y películas.
En noviembre de 2021, la compañía lanzó la iniciativa de ofrecer juegos móviles en sus apps de Android y iOS. El menú inicial fue diverso, incluyendo juegos originales como Krispee Street junto con versiones móviles de hits como Into The Breach, y juegos atados a series de Netflix.
Ese mismo año comenzaron a adquirir estudios como Night School, creadores de Oxenfree, y en 2022 compraron Boss Fight, que hizo el juego móvil de Squid Game. Boss Fight cerró sus puertas en octubre de este año.
El record de la compañía es errático en el mejor de los casos, dando la impresión de que no todos dentro de la empresa sienten que Netflix debería ofrecer videojuegos a la par de series.
Y lo cierto es que Netflix no está posicionado como un distribuidor de juegos en la mente de nadie. Pregúntale a alguien en tu familia si sabían que es posible descargar juegos en la app.
Más juegos, más problemas
Con la adquisición de Warner Bros. Discovery, Netflix también se hace dueña de WB Games, que publica juegos de varios estudios importantes como Rocksteady, que hace los juegos de Arkham; Avalanche, que trabaja en Hogwarts Legacy; NetherRealm, autores de la serie Mortal Kombat; y Traveller’s Tales, conocidos por los juegos de LEGO.
Dado el historial cuestionable de Netflix, es entendible por qué ninguna de estas franquicias fue mencionada en la nota de prensa.

Cuando de juegos se trata, Netflix no ha sabido capitalizar su alcance con las franquicias que ya tienen y de las que son dueños.
Esto no inspira confianza con todas las nuevas propiedades intelectuales que se les vienen encima.
Mi miedo particular es que se vuelva a dar una situación en donde contratan personal en masa para luego despedirlos porque sus proyectos no sale a flote.
Bueno, eso y que se salgan con juegos basura.
Digo, no es que la cosa estuviese tan bien del lado de Warner Bros. Discovery. La empresa reportó una baja del 48% en sus ingresos de videojuegos al no publicar un solo juego en el cuarto fiscal pasado.
La venta de WBD debe pasar por un proceso regulatorio, dado que la consolidación de tantas propiedades puede causar un monopolio, especialmente porque HBO, otro gigante con mucho contenido original, es parte del trato.
Este es el tipo de suceso que suena bien por encima, pero detrás de la cortina hay un despilfarro de dinero y muchos enojos esperando a ocurrir.







