En el futuro no muy lejano, la sociedad japonesa ha creado un nuevo tipo de ciudadano: un mujina (que significa “tejón” en japonés), personas que han cedido sus derechos humanos y viven al margen de la ley.
Con exquisito arte y un fuerte comentario sobre la sociedad de su país natal, el autor Inio Asano nos brinda Mujina: Into The Deep, una elaborada obra secuencial similar al su éxito, Buenas Noches, Punpun.

El libro está ambientado en un mundo semi-futurista, donde el bajo mundo emplea a estos “sin-derecho” para saldar cuentas de manera brutal y despiadada.
Asano, que no es ningún extraño a mostrarnos las partes incómodas de su cultura, ataca directamente al hueso con un primer volumen lleno de peleas violentas y temas intensos como la prostitución de menores.
Un fracaso rotundo
En el epicentro de la trama se encuentra Terumi Morgan, un desarrollador independiente de videojuegos que, a sus casi 50 años vive entre trabajar en su estudio, atender a su hijo de un matrimonio fallido y quejarse de cualquier cosa por cualquier razón.
Al comienzo de la historia, es Terumi quien nos explica las limitaciones de ser un mujina: no pueden tener dinero en bancos ni atenderse en hospitales. Tampoco pueden ser llevados a juicio en una corte y ni siquiera pueden usar el transporte público entre otras cosas.
Te preguntarás por qué alguien querría ceder voluntariamente sus derechos, a lo que un miembro del equipo de Terumi explica que muchos se ven forzados a convertirse en mujina debido a estar en extrema pobreza.
En ese sentido, ser un mujina no es tan diferente de ser un okupa en España, personas que forman parte de la sociedad gozando de pocos o ninguno de los beneficios y protecciones que vienen con serlo.
Esto les lleva a subsistir a base de trabajos temporales, usualmente de tipo ilegal, incluyendo ser asesinos a sueldo debido a lo dispensables que son frente a la sociedad.
Aunque los paralelos a las personas en situación irregular son obvios, Mujina: Into The Deep se enfoca en presentar el tipo de mundo que llevó a Japón a crear una sociedad así de amarga.

Mundo cruel
En Mujina: Into the Deep, Asano muestra como Tokio es una ciudad con varias castas sociales, la cual se presenta como acogedora desde arriba, pero que se torna tóxica cuando la miras por debajo.
Nuestro Terumi es un ejemplo vivo de esto: alguien que aparenta tener una moral muy alta, pero que habitualmente se encuentra con prostitutas en moteles y acosa verbalmente a sus subalternos en el trabajo.
De igual forma está Tenko, una mujina asesina que ha ganado gran popularidad como influencer en las redes sociales, pero que en las noches es una asesina que disfruta mucho de hacer su trabajo sin importar quién sea su objetivo.
La doble moral juega un rol activo en la narrativa de Mujina: Into the Deep y queda claro que Asano buscan ponerle un espejo a la sociedad, reflejando sus lados más turbios.
Empieza el show
Terumi y Tenko con caras de dos monedas distintas, pero que comparten Ubume, una mujina reconocida en el bajo mundo por tener un record impecable y una fría brutalidad para hacerle par.
Tenko y Ubume chocan cabezas en el cuarto de hotel de un cantante de J-Pop que suele tener sexo con menores para buscar su “inspiración”. Tenko está allí para matar al manager del cantante y Ubume estás allí para protegerlo.
Durante el altercado, Ubume falla en proteger a su cliente de una muerte horrenda, perdiendo su reputación y escapando de las autoridades en el proceso.
La vida de Terumi queda envuelta en el bajo mundo cuando decide hospedar a Ubume, quien a su vez está intentando proteger a Juno, la menor de edad que el cantante de J-Pop casi viola.
Todo fluyendo
El arte de Asano sigue impresionando como siempre, con ángulos dinámicos y acción que empuja la narrativa de forma cinemática.
A pesar de lo feos que son los temas en sus páginas, Mujina: Into the Deep nunca se siente “sucio”. Sí, el diálogo es fuerte y de vez en cuando te golpeará un panel con sexo subido de tono, pero no es nada que no verías en un filme de Tarantino o Paul Thomas Anderson.
Con eso dicho, este manga no es para menores de edad y diría que su comentario está incluso enfocado a gente arriba de 30, hasta cierto punto curtidos por la vida.
Me encanta cuando autor me lleva de la mano a un mundo que conozco, para verlo con sus ojos. Si te gusta que tu manga tenga algo de perspectiva y huevos para hablar serio, no dejes de echarle un vistazo.







