Cada año tomo un juego como mi reto personal e intento completarlo al 100%. El año pasado, el honor lo tuvo Final Fantasy VII: Remake, el cual logré completar en Hard Mode. Este año, el reto/castigo auto-impuesto lo trajo Hollow Knight: Silksong, y tengo sentimientos encontrados al respecto.
Silksong era uno de los juegos que seguía en mi radar. Nada original. El mundo entero y su abuela estaban pendientes de cuándo saldría esta secuela que llevaba más de 8 años anunciada.
Estaba convencido de que compraría el título en su primer día y así fue. Cuando salió el 4 de septiembre pasado, le caí encima creyendo saber en lo que me estaba metiendo.

Hollow Knight: Silksong vivirá en mi memoria como uno de los retos más difíciles que he superado.
Me tomó 47 horas en completar la historia hasta el final del segundo acto. Terminar el tercer acto con el final verdadero requirió 50 otras horas y no fue por que el mapa se me hizo más grande.
Completar el juego al 100% toma 60 horas en promedio.
El primer juego de Hollow Knight era más fácil y permisivo con la forma de avanzar, sobretodo al comienzo de aquella historia. Era posible perderse y aún así avanzar por otra vía.
En comparación, Silksong requirió que me enfocara con ganas tanto para descubrir su mundo como para combatir por sus corredores. Al comienzo me perdí por no tener una llave, y cuando luché contra Lace por primera vez llevaba unas 8 horas jugando.

Algunas de las partes de plataformas más arduas en Silksong superan cualquier cosa en su predecesor.
Escenas más elaboradas
Silksong eleva la narrativa con una protagonista que interactúa con el mundo en más maneras que luchando contra él. Hornet tiene un propósito y personalidad claras, lo cual mejoró la acción, el diálogo y también el final.
Escenas como la del sueño rojo, donde aprendemos que la Reina Hera tenía mejores planes para su hija y que por eso no quiso que Hornet tuviese una crianza de princesa, pegan más duro después de 70 horas desafiando a los mandatarios de Pharloom.
Que el juego se tome la tarea de hacer un comentario sobre como los dogmas religiosos pueden ser dañinos, usando el escepticismo de su protagonista como vehículo para el jugador, es solo posible porque Hornet puede responder con voz propia.
Personajes como Shakra, Lace y Sherma, que ya cumplen un propósito en el juego, agregan más detalle a la narrativa cuando interactúan con nosotros y no solo hablan en soliloquios.

Las madres lo son todo
Los temas sobre madurez, maternidad y proteger un legado son fuertes en la narrativa de Silksong.
La Silk Grand Mother que, en su afán por ser madre, aprisionó a una civilización entera y hasta creó a una hija hecha de seda; Shakra, la guerrera estoica y justa, que viaja por todo el mundo en busca de su maestra; Karmelita, la reina de las candelillas, inmensa y ancestral, que se esconde tras la sombra de su esplendor perdido.
Sin duda, Pharloom es un reino donde las mujeres mandan y las historias que las mueven son tan diversas como las especies que habitan sus pasillos.
En especial, la relación entre Lace y Hornet parece un guiño de los creadores a la audiencia. Lace llena el mismo papel que Hornet en el juego anterior: inmadura y con un aire de superioridad sobre el jugador.
Incluso al final de todo, cuando vencí a Lace en el fondo del vacío, es el poder de la matriarca el que me permite escapar con la niña al hombro. Las ganas de mantener con vida a su única hija, por artificial que sea, es lo que amenaza con destruir Pharloom durante todo el tercer acto.
Es enternecedor y a la vez horrible.
Acción más enfocada
Todas las escenas de acción importantes en Silksong elevan ideas que vimos en Hollow Knight y yo estuve ahí para todas.
Aunque la mayoría de las escenas más elaboradas están en el tercer acto, algunas como el escape de The Slab, donde Hornet es raptada y despojada de sus armas en una fría prisión, aparecen temprano cuando el juego nos muestra quién es Hornet y lo capaz que somos con las habilidades que conseguimos.
En otras escenas memorables escapé de un volcán en erupción; fui rescatado por mi “mascota”, la Bell Beast, de una bestia incluso más grande; exploré las entrañas de un horripilante hospital; y luché contra los recuerdos de enemigos legendarios.
En las últimas 10 horas, me sentí como un dios entre insectos. Cuando obtuve todas las habilidades, mover a Hornet por el mundo se sintió especial. Gran parte de su atractivo es lo fluido de sus movimientos y lo cool que se ve peleando.

Un final agridulce
Nunca pude hacer una de las famosas secuencias de acción al primer intento, y estoy completamente en paz con eso.
Durante mi aventura en Silksong cumplí 41 años y me percaté de que ya no tengo la energía para completar estas aventuras como antes. Algunas de las peleas en este juego me llevaron horas de aprendizaje, a veces sobre dos o tres días.
Y sí, al final siempre me siento orgulloso de mi mismo y lo que he logrado, pero cada vez más demoro en conseguir resultados, dejando de lado mi vida social o incluso mis horas de sueño.
No sé cuantas aventuras más me queden en mundos como Hallownest y Pharloom, pero Silksong sin duda siempre será una de las más memorables, tanto por su historia como por su dificultad.







