La primera temporada de A Knight of the Seven Kingdoms, la nueva serie de HBO situada un siglo antes de los eventos de Game of Thrones, llegó a su fin, cerrando seis episodios que fueron cortos con un balance casi ideal de humor, drama y acción.
Esta serie fue una sorpresa para mí. Después del infame final de GoT, mi cuerpo manifiesta una cierta nausea, similar a una resaca post-cumpleañera, cada vez que intentan venderme algo relacionado a A Song of Fire and Ice.
Por suerte, la historia en que se basa A Knight of the Seven Kingdoms no tiene relación alguna con aquella serie de 2011 ni su otro spinoff que no he visto, House of the Dragon.
Bueno, al menos no una relación directa.

Listo para la aventura
Supongo que comencé a ver la serie esperando más de lo mismo, pero el alivio llegó en los pocos minutos del primer episodio, cuando el tema principal de Game of Thrones comenzó a sonar y de pronto cortó abruptamente a una escena de nuestro protagonista, Dunk, cagando la vida detrás de un árbol.
En términos de tono, A Knight of the Seven Kingdoms aterriza entre el optimismo de A Knight’s Tale —sí, el filme familiar de 2001 con Heath Ledger— y la crudeza de series como Band of Brothers.
Dunk es el apodo de quien será recordado en la historia de Westeros como Ser Duncan el Alto, un corpulento y humilde caballero, el cual al comienzo de la trama se encuentra pobre y triste por la muerte de su mentor, Ser Arlan de Pennytree.
Habiendo heredado tres caballos, Dunk adopta el escudo y la espada de Ser Pennytree para competir en las justas de Ashford y así ganar dinero para no tener que dormir otra noche bajo un árbol.
Así es como conoce a Egg, un misterioso niño calvo con muy buena dicción y un conocimiento sospechosamente extenso del mundo que los rodea.
La trama de la primera temporada se enfoca en cómo estos dos compañeros disparejos forman una relación de caballero y escudero, pero también de familia, en lo que tratan de entrar y luego salir con vida del torneo.
Simple y al grano
A Knight of the Seven Kingdoms es mucho más relajada con su intriga que GoT. Aquí no hay temas de traición o incesto. Es un tipo grande y tonto tratando de competir en un torneo contra caballeros y nobleza con mucho más dinero que él.
A pesar de la simplicidad del cuento, los eventos que nos muestran conllevan ramificaciones cruciales en el resto de este mundo.
Como muchos otros, creo que la primera temporada se divide en dos partes.
Los primeros tres episodios sientan un tono optimista y menos tenso que GoT, sin dejar de lado el cinismo de la serie y lo crudo que puede ser este mundo. Dunk y Egg van a ver encuentros de justa juntos, Dunk se enamora de una bailarina y en el camino nos van presentando personajes cautivadores como Lyonel Baratheon y Baelor Targaryen.

Al final del tercer episodio, “Seven“, es cuando las garras comienzan a salir y el crudo realismo que caracteriza los libros de George R. R. Martin arresta a estos personajes y a la audiencia sin forma de salir. Después de este episodio, ya nadie se puede ir.
Egg revela ser el príncipe Aegon Targaryen, Dunk se enreda en un juicio por combate, y de repente este “simple” cuento sobre el valiente caballero y su escudero se vuelve drama puro, culminando con “In the Name of the Mother” en uno de los episodios más intensos de televisión en lo que va del 2026.
Para cuando todo termina, los blancos y negros que nos mostraban al comienzo han dado paso a matices de gris que no son tan feos como los de series pasadas, pero no por eso dejan de ser igual de fascinantes.
No dejaron migas
Parte del atractivo está en que los episodios son breves, al igual que la novela corta en que se basan.
Aunque algunos se extienden más que otros, ningún episodio pasa de los 45 minutos y siempre me quedé con ganas de ver más. Incluso cuando la historia parece no avanzar, como en el caso de flashbacks, todo suma.
Cada episodio trae un diálogo rápido y listo, entre personajes y con la audiencia, de forma que en poco tiempo pude apreciar eventos importantes como la creación del estandarte de Dunk y la muerte de Baelor Targaryen, considerada por el mismo R. R. Martin como uno de los eventos que cambiaron la historia de Westeros para siempre.
Me encantó. Sí. Por favor, más de esto.
A Knight of the Seven Kingdoms es el nombre colectivo que se da a tres cuentos cortos: The Hedge Knight, The Sworn Sword y The Mystery Knight.
Los eventos en la primera temporada ocupan únicamente el material encontrado en The Hedge Knight y aunque ya han confirmado la siguiente para 2027, no está claro si seguirán directamente con los eventos en The Sworn Sword o jugarán con material inédito de R. R. Martin.
Si por mi fuera, habría indagado un poco más en el final de temporada para saber por qué Egg odia tanto a Aerion. Lo que nos dieron dejó una gran pregunta en mi cabeza, pero no estuvo mal.
Los cuentos de Dunk y Egg
Gracias a su corta duración, historia sencilla y bien logradas actuaciones, A Knight of the Seven Kingdoms cruza muy por encima de la barrera haciendo lo opuesto de sus predecesores en casi todo.

Dexter Sol Ansell, el niño que interpreta a Egg, es auténtico en que es un niño que sabe demasiado para su edad, pero sigue siendo un niño. Este actor se manda tremendo papel, mostrándonos todas las facetas complicadas de este personaje.
Por su parte, Peter Claffey interpreta a un Dunk amable, pero tonto. El tipo de persona que está abriendo su mente a un mundo más complejo que el que ha conocido toda su vida. Me gustó que la serie no añadiera el típico personaje cómico para enseñarnos su mundo, porque Duncan ya es ese personaje aunque mucho más interesante.
La química de estos dos actores es lo que sostiene la serie y la hace tan íntima con respecto a la serie original con sus decenas de personajes.
Muchos de mis momentos favoritos no tienen que ver con grandes revelaciones o batallas medievales, y creo que allí está la fuerza narrativa de A Knight of the Seven Kingdoms. Su mitología tiene simbolismo potente y estos personajes se sienten más pesados a pesar de que viven en una era más ligera.
Quiero ver cómo avanza la historia del calvito y el gigante. Si Ira Parker y su equipo pueden seguir esta historia consistentemente hasta el final, habrán recuperado a un fan en mí.



