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Manila • Domingo Criollo

No todo mi tiempo en Manila fue dedicado a perseguir enanos y pelear con borrachas, también hubo algo de intercambio cultural gracias a mi suerte en conocer a Gordon, un chico filipino de buena pinta con bastante tiempo de sobra en domingo.

Ryo y Akihiro saldrían del hostal ese día, quizás motivados por las andanzas de la noche anterior. Aún así decidieron cargar con sus maletas y acompañarnos a Gordon y a mí a ver algunos de los sitios turísticos más populares en Metro Manila, comenzando por el Parque Rizal.

Caminando por las calles de Makati vi una gran disparidad entre los edificios altos de vidrio y los barrios más humildes que se situaban justo uno al lado de otro. No es muy diferente del área metropolitana en Panamá para ser honesto, excepto que el Gobierno de Filipinas trata de esconderlo menos.

Para llegar al Parque Rizal debíamos abordar un tranvía y cambiar de dirección una vez, pero para abordar transporte primero debimos pasar justo por uno de los barrios pobres de la ciudad, donde el paisaje me quitó el aliento:

Manila • Domingo Criollo

Una vez en la estación de trenes, hicimos nuestra fila para comprar el boleto y esperamos a que el tranvía llegara. Afortunadamente la parada donde estábamos era una de las principales estaciones de cambio en el sistema de trenes, así que cuando nuestro viaje llegó vimos una ola de gente dispararse del tren y dejarlo casi vacío.

El servicio LRT es un gran alivio para el tráfico urbano, pero todavía no es capaz de alivianar las grandes congestiones causadas por la cantidad de tuk-tuks, motos y jeepneys en la ciudad. Metro Manila es inmensa y cuando digo inmensa quiero decir que sólo en la línea LRT-1 hay un promedio de 470,000+ personas abordando el servicio a diario, y eso era en el 2013. Aún así no se compara al tráfico que experimenta la línea del tren al que nos subimos en el cambio.

Parque Rizal

La línea que lleva al Parque Rizal está aún más congestionada y ahora estoy parado junto a Gordon y los muchachos japoneses sin ninguna forma aparente de moverme en cualquier dirección. Gordon me dice que al llegar a nuestra parada sólo debo gritar “DISCULPEN” con una voz grave y así poder abrirnos paso. Tampoco estuvo mal el hecho de ser un poco más alto que la persona promedio en aquel tren.

Efectivamente nos bajamos del tren con la técnica del amigo y la gente me miraba bastante asustada de mi voz a la salida. Aparecimos en el extremo oeste del Parque Rizal justo frente a una estatua gigante de 9.5m dedicada a Lapu-Lapu, el primer héroe filipino que defendió su isla cerca de Cebú de un ataque español a manos del explorador portugués Fernando de Magallanes, el cual murió en esa batalla.

El Parque Rizal también es conocido como el Parque Nacional Luneta y es uno de los parques urbanos más grandes de Asia, dedicado a la memoria de José Rizal, un héroe nacional cuya ejecución encendió el fuego de la Revolución Filipina contra los españoles. Hay un monumento erigido en su honor que guarda sus restos en el extremo este del parque.

Caminando por el parque vimos muchos grupos de jóvenes, desde boy scouts hasta estudiantes pasando el tiempo y jugando sin preocupación. También habían muchos puestos de exquisita comida callejera en el lugar y aproveché para convidarle a Gordon, Ryo y Akihiro un poco de siu mai, un deleite del desayuno chino tradicional que me encanta.

Manila • Domingo Criollo

Intramuros

Desde el parque caminamos alrededor de la pared exterior de Intramuros, un área fortificada de la ciudad que alberga varios sitios históricos como la Catedral de Manila (a la que no pudimos entrar porque estaba bajo mantenimiento) y el Fuerte Santiago.

Para entrar a este último debimos pagar una pequeña suma ($3 USD creo) y una vez adentro puedes caminar por el lugar y ver un parque donde la gente generalmente va a acampar. También está lleno de estatuas para payasear.

El área principal que me pareció interesante fue el Santuario de Rizal, donde los efectos personales de José Rizal están en exhibición, incluyendo sus pinturas, su cama, libros y muchas otras cosas que me dieron una leve idea de quién era el hombre. Aparte de ser un fiel promotor del nacionalismo, Rizal fue un pintor, poeta, doctor, científico, lingüista y viajero que visitó los Estados Unidos, Europa y Japón antes de vivir por un tiempo en Hong Kong. Nada mal.

Manila • Domingo Criollo

Justo afuera del Santuario de Rizal había un camino al punto de vigilancia del fuerte donde pasaba el Río Pasig. Allí nos sentamos un rato antes de decidir nuestro próximo destino: el Mall de Asia.

Ahora, deben entender que para un tipo que viene de una ciudad donde los centros comerciales son una cuestión seria, mi interés en ver el mall tenía dos propósitos. El primero por supuesto era conseguir unos minifigs de LEGO, porque eso es lo que se supone que debes hacer cuando vas al mall, y el segundo propósito era ver qué tan similar era la cultura de compras a la de Panamá.

Mall of Asia

Hasta ahora he mencionado 2 aspectos distintos de la historia y cultura filipina que se entrelazan con mi propio trasfondo cultural panameño. Sorprendentemente, los centros comerciales también son una locura en Manila y sí, son igual de atorrantes y cargados con cualquier cantidad de cosas para hacer, excepto que donde Panamá tiene Albrook Mall, que es el centro comercial más grande en el continente americano, Manila tiene el décimo mal más grande de todo el mundo.

Manila • Domingo Criollo

Yo pensé que estaba listo, pero era tan joven e iluso en aquel entonces. El Mall de Asia agarró todo lo que sabía de centros comerciales y lo destruyó en pedazos. Era simplemente demasiado grande como para caminarlo todo en un sólo día ya que dentro de él había de todo: un teatro IMAX para ver películas en 4D, un centro de observaciones y mirador donde las Olimpiadas Pirotécnicas estaban en proceso, una arena para eventos religiosos y deportivos, un área de conciertos donde Macklemore y Ryan Lewis se presentarían en unos días, un centro científico… una freaking noria gigante.

Después de caminar una hora, decidimos ir a una de las áreas de restaurantes en busca de comida. El viaje gradualmente se volvió más interesante por virtud de las cosas que le comencé a dar a mi estómago.

La primera exquisitez que probé fue el Halo-Halo, un raspao en esteroides que es igualmente hermoso y destructivo con la cantidad de azúcar que lleva. El que pedimos tenía frutas secas y cubitos de gelatina en el fondo, sepultados bajo hielo raspado, leche condensada, porotos suaves, arroz crujiente, una bola de ube o ñame morado y leche evaporada. Me activó a otro nivel y nunca fue verdad que compramos los dichosos minifigs.

Manila • Domingo Criollo

Ryo y Akihiro estuvieron muy impresionados con la cantidad de franquicias japonesas que estaban presentes en el mall. Desde restaurantes de clase alta hasta vendedores de helado e incluso tiendas de ropa, vi un cerro de tiendas y marcas que no sabía que existían, pero que aparentemente eran super populares en la ciudad natal de Akihiro.

La Prueba del Sabor

En algún momento camino a la salida del mall a Gordon se le ocurrió la brillante idea de hacernos probar otra perla de la cocina filipina. Era tiempo de probar un rico y caliente balut. Dejaré que Wikipedia se encargue de esta:

Un balut (o Hột vịt lộn en vietnamita) es un huevo de pato ya fertilizado con su embrión dentro que se cuece al igual que un huevo cocido.

Suena correcto.

Cuesta 16 pesos filipinos (35 centavos) y es el equivalente a comerse una bolsa de papitas en las Filipinas. Excepto que no se parece en nada a una bolsa de papitas y esta cosa es prácticamente un pajarito crudo que no se ha desarrollado del todo, contiene un alto grado de proteína y quizás puede darte superpoderes sexuales. Pero para poder disfrutar de estos beneficios primero tienes que succionar el caldo que rodea al embrión una vez que pelas la cáscara del huevo.

Gordon fue amable y me invitó el balut, pero fui yo quien compró una botella de Coca Cola para bajar el amargo sabor de mi mala decisión. Akihiro y Ryo se comieron sus huevos a balazo y hasta se rieron de gusto mientras lo hacían. Yo por otro lado tuve que hacer este video, porque casi pierdo por flojo.

Casi.

El balut definitivamente es un sabor adquirido que no tengo, pero la experiencia fue divertida. Después nos subimos a un jeepney camino al hotel donde Akihiro y Ryo se quedarían antes de regresar a Japón. Nos despedimos y luego Gordon y yo nos regresamos al hostal para encontrarlo casi vacío.

A la siguiente mañana, Gordon tuvo que irse a trabajar y yo debí sacarle el máximo provecho al último día que me quedaba en el hostal. Era tiempo de planear mi próxima movida después de las Filipinas.


Este es El Gran Viaje. Donde un panameño divaga por la Tierra en busca de un propósito, aventura y respuestas. Parte de la serie Pateando Calle, encuentra el archivo aquí. Gracias por acompañar.