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Como El Viaje de Luke En Los Últimos Jedi Me Ayudó A Reflexionar Sobre Mi Culpa

Hace poco fui a ver Los Últimos Jedi por segunda vez solo para ver si mi opinión del filme seguía intacta y también para observar más cuidadosamente el viaje de Luke Skywalker, cuya historia me hizo recordar en más de una forma mi propio viaje con el sitio web que estás leyendo.

No es secreto que Astromono ha tenido su buen puñado de reinvenciones desde su creación hace más de 10 años. En muchos aspectos este sitio web es un reflejo casi inmediato de mi persona, en lo que refiere a los temas que trata y el tono en que los aborda. A veces me siento en mi cama con una taza de té y comienzo a leer artículos pasados solo para ver (a veces incómodamente) cuanto ha cambiado mi forma de ser con los años. Es un ejercicio introspectivo, de índole puramente banal, porque nada de lo que encuentre me ayudará a mejorar como escribo. Al contrario, es más como una forma de poder ver los muchos errores que he cometido a lo largo del viaje y de tomar precaución en no repetirlos.

En mi segunda vuelta con Los Últimos Jedi me sentí identificado particularmente con la trama de Luke, porque su viaje es uno de redención, la cual no llega fácil y que, algunos podrían argumentar, nunca llega al final.

Luke es alguien que buscaba crear algo bueno en el mundo. Después de ver los errores de aquellos que vinieron antes que él, pensó que podría entrenar nuevos discípulos de la fuerza y así mantener el balance por más tiempo en el universo. Eventualmente su propia desilusión con los jedi nace del hastío causado por caer precisamente en los errores que tanto buscó esquivar. Esa última parte es la que más se asemeja a este escritor.

Astromono comenzó como una forma de expresión. Al ver que no había algo similar en Panamá, decidí salir a informar a todo aquel que me escuhara sobre los trailers, las reseñas, las galerías, las entrevistas y todas las otras cosas que me apasionan sobre videojuegos, comics y demás. Quería hacerlo todo y hacerlo bien, pero nunca tuve ni la más remota idea de como hacerlo. Simplemente seguí el ejemplo de los medios que me inspiraban, adaptando el contenido a mi manera y a los gustos de mi audiencia particular: gente joven con salarios y el mismo entusiasmo que yo por esta forma de entretenimiento.

Comencé a adentrarme en la comunidad local de entusiastas del anime y videojuegos, compartiendo mi alegría en el proceso con cientos de personas que nunca pensé que llegaría a conocer. Cuando Astromono comenzó a escalar posiciones en el subconsciente popular, dejé que mi ego y mi perfeccionismo dictaran muchas de mis decisiones sobre el sitio web, un craso error sobretodo cuando la comunidad panameña de videojuegos, anime y comics estaba en su pre-adolescencia. Se sintió bien tener la atención y validez que muchos le dieron a mis opiniones, aunque algunos consideraran que no eran merecidas, pero jamás debí pretender que esas opiniones eran las más populares o incluso las que más debían prevalecer.

Durante el tiempo en que traté de elevar la posición de Astromono a la fuente #1 de información geek en Panamá, fui desgastando mi vida y la de aquellos más cercanos al proyecto—mis amigos, Namake y Sixto. Ya no era divertido. Recuerdo que cuando no estabamos publicando artículos, los tres chocábamos más que nunca en nuestra forma de ver Astromono. Mucha gente depositó su confianza en mi trabajo, pero yo no pude hacer lo mismo en el trabajo de los demás y por eso vi como lentamente el trabajar en Astromono me iba convertiendo en un hombre solitario y triste.

Luis Landero en Apertura 2010
Imagen: Aida Hidalgo. El autor cubriendo un evento en 2010.

Encima de esto, la comunidad panameña que seguía el sitio web y asistía a los eventos comenzó a llenarse de gente oportunista y descarada en su afán de acaparar la atención, al parecer con el único fin de lograr vender publicidad y ganar dinero. Siempre odié que en cada esquina parecían haber solo oportunidades que ayudarían a que Astromono creciera a costa de mi integridad o compás moral.

Habían varios problemas en mi vida personal cuando dejé de escribir para Astromono. Mucha inseguridad por saber qué hacer y mucha culpa por haber perdido la confianza de gente que realmente quería ayudarme y crear cosas buenas juntos. Más que nada me sentí impotente y frustrado por saber que el problema estaba dentro de mí y que no dependía de otros. Lo que estaba roto no se podía arreglar fácilmente, porque me causaba vergüenza. Fue un fracaso personal.

Decidí alejarme de todo y tratar de arreglar las cagadas que había hecho sobre la marcha, pero aún así no tuve el valor de acercarme en persona a quienes defraudé, limitándome a dejar mensajes en sus buzones de Facebook o enviando emails de disculpas. Con el autoestima en el piso, me limité a tratar de salvar mi propia imagen, evitando ser visto en eventos o incluso frecuentando gente que en algún momento fueron amigos cercanos. Así fue como decidí que era tiempo de dejar Astromono quieto y quizás enfocarme en vivir un poco.

Krabi, Tailandia
Imagen: Instagram. Krabi, 2014: el autor en durante su viaje a Thailandia.

Meses más tarde comencé a trabajar en un hostal y eventualmente conocí clientes que me permitieron trabajar a distancia mientras viajaba por el mundo. En mi cabeza, estaba viajando para huir de mi culpa, pero mientras más me alejaba de Panamá, más cosas nuevas y maravillosas descubría, empujando cada vez más lejos la hora en que regresaría a escribir en Astromono, hasta que cuando por fin me senté a hacerlo caí en cuenta de que los videojuegos y cómics ya no eran las únicas cosas que me entretenían o de las que quería escribir.

Entendí perfectamente el conflicto interno de Luke cuando Rey acude a él para ser entrenada y en su lugar solo encuentra resentimiento en sus ojos. Resentimiento engendrado por sus errores y porque en ese instante Rey representa todo lo que él ha estado tratando de superar todo ese tiempo en su exilio auto-impuesto. Volver a escribir para Astromono supone un mundo de retos que siempre me ha gustado tener, pero también carga consigo el inmenso peso de tratar de superar mi pasado, no solo en las cosas que escribo sino en como me comporto de ahora en adelante.

Aunque parezca que Astromono solo comienza por temporadas y luego se detiene, lo cierto es que siempre estoy trabajando en el sitio web tras la cortina. En este instante estoy debatiendo conmigo mismo si traducir mis artículos al inglés es algo que vale la pena seguir haciendo o no. También estoy pensando si esta serie de artículos serán más largos y si en vez mi webcomic será el enfoque principal de ahora en adelante.

Los Últimos Jedi
Imagen: Disney

Más que nada siento que no me he ganado el perdón de las personas que decepcioné, y muchos menos el que busco de mí mismo, pero también reconozco que el Luis que escribía en el 2010 nunca volverá y que en vez ahora existe uno que es más medido en sus palabras y trata de escuchar antes de hablar.

Al igual que Luke, quizás nunca volveré a ser aquel que muchos conocieron cuando Astromono estaba presente en eventos y escribiendo a diario, pero por un breve instante de valor puedo proyectar mi ser hacia Panamá y el universo, mientras sigo sentado en una oficina en Barcelona contemplando mi futuro y, con suerte el perdón que busco me encontrará en algún punto entre hacer lo que me hace feliz y la muerte.